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El argán, árbol milenario que sólo se encuentra en las zonas áridas del centro-este de Marruecos, forma parte de la familia de los oleaginosos. Especie endémica de la región del Souss (zona de Agadir) puede llegar a medir unos 15 metros y vivir hasta los 200 años. Amenazado de extinción, fue declarado patrimonio universal por la UNESCO en 1999, permitiendo así que entrara en el programa de las medidas del World Biosphere Reserve Network (Red Mundial de la Biosfera). Según expertos de la Universidad Mohammed V de Rabat y del International Development Research Centre (IDRC), la importancia del argán reside en su papel vital para evitar la desertificación de la zona ya que, debido a sus fuertes raíces, el árbol contribuye a retener la tierra y ayuda a combatir la erosión del agua y el viento. Para los beréberes que habitan la región, este árbol tiene múltiples propiedades beneficiosas ya que se transmiten, de generación en generación, las tradiciones de cosecha, tratamiento y consumo de sus diferentes componentes. Aprovechan todas las partes del árbol : la madera como combustible, las hojas y los frutos como forraje para las cabras y del fruto extraen un aceite cuyo valor nutritivo es muy alto. El fruto del argán, de aspecto parecido a una aceituna o una almendra pequeña, tiene un sabor amargo al natural pero, después de un largo proceso de tratamiento, suelta un aceite de sabor peculiar y sin embargo agradable y aromatizado. Propiedades culinarias y cosméticas Este aceite, rico en vitamina E, es apreciado por sus propiedades alimenticias, regeneradoras y su alto poder antioxidante que permite luchar contra el envejecimiento de la piel. En efecto, los beréberes no sólo lo degustan sencillamente con pan, lo utilizan para cocinar en lugar del aceite de oliva sino que también, lo emplean en tratamientos medicinales tradicionales o cosméticos. Las madres beréberes lo dan a los niños para que crezcan fuertes y sanos y las mujeres se hacen masajes en todo el cuerpo para guardar una piel tensa, el pelo sedoso y las uñas fuertes. Occidente también tiene interés por este aceite ya que Marruecos lo exporta a países como Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Estados Unidos o Japón. Existe incluso una línea de tratamientos corporales a base de extractos de almendras de argán. Hoy en día, este néctar de color oro pálido es uno de los aceites más caros del mundo.

Autor : Aïda Nour Colaboradora de Atmósfera Oriental

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