La historia de la ópera kunqu, una de las manifestaciones operísticas tradicionales más antiguas de China, se inició hace más de 600 años. A mediados de la dinastía Ming (1368-1644), las melodías kunshan ya se interpretaban en el centro de Jiangsu, provincia del sur de China. Posteriormente, con la colaboración de artistas locales, el músico Wei Liangfu, reformó las melodías kunshan mediante la asimilación de los rasgos más sobresalientes de las melodías de las óperas del norte. Al mismo tiempo, con la ayuda del famoso instrumentista Zhang Yetang, construyó instrumentos apropiados a las melodías.Imagen

Así surgió la ópera kunqu, caracterizada por combinar las melodías de las óperas del sur y del norte de China.

En aquellos tiempos, la ópera kunqu se interpretaba sin maquillaje y no se escenificaba. Convencido de que la ópera kunqu sólo tendría éxito si se representaba en los escenarios, el famoso dramaturgo Liang Chenyü (1519-1591), perfecto conocedor de su poesía y su temperamento, decidió llevarla a la escena. Junto con un grupo de amigos escribió la primera pieza de ópera kunqu, Historia de Huansha, obra de gran éxito en la que se describe a la bella Xi Shi, concubina del rey Fu Chai del Estado de Wu (585-476 a.C.). A partir de entonces proliferaron los autores de piezas de ópera kunqu, las cuales se difundieron rápidamente por las provincias de Jiangsu y Zhejiang durante los primeros años del reinado del emperador Wanli (1573-1620) de la dinastía Ming.

Su popularidad fue tal que se interpretaban con mayor frecuencia que las obras de otras óperas del sur de China, siendo sus melodías conocidas incluso por los campesinos. Posteriormente los intelectuales la llevaron a Beijing, donce se convirtió en una ópera imperial.

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A lo largo de más de 200 años, la ópera kunqu fue uno de los géneros operísticos más interpretados en los escenarios chinos. Con el desarrollo social, a mediados de la dinastía Qing (1644-1911) llegó la decadencia de la ópera kunqu, que, transformada en un género imperial e intelectual, había ido alejándose poco a poco del pueblo llano. A pesar de lo poético de sus letras y de la dulzura de sus melodías, la ópera kunqu resultaba difícil de entender para la mayor parte del público.

Por otro lado, las obras solían tener un mínimo de 20 actos y su representación duraba más o menos 10 horas. “El quiosco de las peonías”, por ejemplo, consta de 55 actos y dura más de 20 horas ¡! Se comprenden así las dificultades que plantean la popularización y comercialización de este tipo de obras. En los primeros años de la dinastía Qing apareció en los teatros chinos el huabu, una modalidad de la ópera kunqu caracterizada por la fácil comprensión de sus letras y la inclusión de melodías populares.

En 1790 una compañía de ópera kunqu especializada en el género huabu actuó en Beijing y obtuvo un gran éxito entre el público. Obras de la ópera kunqu A lo largo de su prolongado desarrollo, la ópera kunqu ha acumulado un repertorio de 400 obras y de actos que pueden escenificarse independientemente.

“Nieve en junio” es una pieza que refleja la resistencia de una mujer ante la sociedad feudal: la viuda Do E, acusada falsamente de asesinato por el bravucón Zhang, es condenada a muerte; ya en el patíbulo, la viuda jura que se vengará con una nevada en junio y una sequía de tres años.

“El quiosco de las peonías” es una obra romántica: una muchacha llamada Du Linian sueña que se enamora del estudiante Liu, pero al no ser correspondida, enferma y muere; tres años después, Liu contempla con admiración el autorretrato de Du Linian que ha encontrado en el quiosco de las peonías; la muchacha retratada vuelve a la vida y se casa con el estudiante Liu.

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“El pabellón del oeste” , obra de Guan Hanqing (?-1279), famoso escritor de la dinastía Yuan, es una muestra representativa de la ópera kunqu: Zhang Hong y Ying Ying, hija del ministro, se encuentran en un templo y se enamoran; pese a la oposición de su padre, la joven huye de su casa con la ayuda de la criada Huang Niang y contrae matrimonio con Zhang. La letra y la música de El pabellón del oeste, obra que hoy en día sigue representándose, se han convertido en clásicos. Para conservar y apoyar esta antigua tradición operística, a partir de la liberación de 1949 el Gobierno Popular comenzó a organizar a los actores dispersados en diferentes compañías de ópera kunqu. En 1957 se estableció en Beijing el Teatro Norte de Kunqu; y en 1960 se fundó en Shanghai el Teatro Juvenil de Kunqu; en ambos teatros se ha formado a numerosos intérpretes de gran valía, como Hua Wenyi y Yue Meiti, en Shanghai, y Huo Shaokui y Hong Xuefei, en Beijing.

Elementos de la representación Las representaciones de la ópera kunqu exigen una preparación sumamente cuidadosa. Por este motivo, en los círculos teatrales chinos se considera que esta modalidad operística es la maestra de las óperas locales de China. Sus libretos no sólo contienen las letras y la música, sino que especifican la decoración, el vestuario, el atrezo, los movimientos e incluso la posición de los actores en el escenario.

La ópera kunqu cuenta con una gama muy amplia de personajes: el sheng (papel masculino), el dan (papel femenino), el jing (cara pintada), el mo (personaje joven), el chou (bufón), el wai (viejo de barba blanca) y el tie (papel femenino secundario).

Por otra parte, los diversos personajes se subdividen en otros: por ejemplo, del sheng derivan el lao sheng (anciano), el wu sheng (militar) y el xiao sheng (intelectual joven), el cual se subdivide a su vez en wu xiao sheng (joven experto en artes marciales), qiong sheng (estudiante pobre), etc.

Los personajes de la ópera kunqu en los que el maquillaje adquiere mayor relevancia son los jing y los chou.

Los principales colores son el rojo, símbolo de la lealtad, el negro, que indica honradez y firmeza, y el blanco, color de los personajes traicioneros y aduladores. El azul, el verde, el dorado y otros colores se utilizan en la caracterización de dioses, hadas, ogros, demonios, bandidos y facinerosos.

ImagenLas representaciones de ópera kunqu destacan por su lirismo y su complejidad coreográfica. La coreografía está presente en la mayoría de las óperas locales chinas, pero en ninguna de ellas alcanza la importancia que adquiere en la ópera kunqu, tradición operística caracterizada por la combinación de canto y danza. El elemento coreográfico de la ópera kunqu cumple dos funciones: realzar el significado de lo que se canta mediante el lenguaje corporal y contribuir a la descripción de los paisajes, las situaciones y los sentimientos de los personajes.

En Wang Zhaojun parte al norte, se decide que la dama imperial Wang Zhaojun de la dinastía Han contraiga matrimonio con el rey de los xiongnu (antigua etnia china) a fin de reconciliar a las etnias han y xiongnu. La ópera es una descripción de los complejos sentimientos de Wang durante su viaje.

De principio a fin, la actriz canta y baila al mismo tiempo, y el actor que interpreta el papel de caballerizo debe hacer innumerables volteretas para describir la escabrosidad del camino y lo difícil que resulta dominar el caballo.

En palabras de los actores, “se trata de una obra que deshace a los protagonistas”. Por tal motivo, son muy pocos los artistas capaces de interpretarla.

En junio pasado se representaron en Berlín los 55 actos de “El quiosco de las peonías” en una función que duró 15 horas; un periódico alemán comentó: “Es la ópera llevada a sus límites”. De hecho, en los escenarios chinos se representan cada vez uno o dos actos y las funciones duran de 30 a 40 minutos, ya que el público no tiene ni el tiempo ni la paciencia suficientes para ver y escuchar una obra entera. Nueva vida de la ópera kunqu Si bien la ópera kunqu ha atravesado un período de decadencia, no por ello ha dejado de ocupar un puesto de primer orden y de ejercer su magisterio musical, interpretativo y coreográfico sobre las demás tradiciones operísticas chinas. Asimismo, ha estampado una huella indeleble en la formación de los intelectuales chinos, tanto con respecto a su ética y a su concepción de la fidelidad, la piedad filial, la benevolencia y la justicia, como en lo que se refiere a su búsqueda de la libertad, la felicidad y el amor real y firme.

En los últimos años, los cambios en la mentalidad y los estilos de vida del pueblo, así como el embate de las modas culturales, han puesto en peligro la supervivencia de la ópera kunqu. Pese a ello, subsiste tenazmente y ha obtenido el reconocimiento mundial, lo que sin duda contribuirá a dar un nuevo auge a la ópera kunqu.

En efecto, en 2001, la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial. En la actualidad, la intérprete más reconocida de la Kunqu Ópera de China se llama Yang Feng Yi. El pasado julio se organizaron múltiples actividades para celebrar el aniversario de la fundación del Teatro Norte de Kunqu de Beijing. Las autoridades de la capital anunciaron la construcción de un teatro especial para la ópera kunqu y la elaboración de una política de apoyo a la misma.

El día 9 de ese mismo mes el Misterio de Cultura declaró que elaborará ocho reglamentos destinados a la protección de esta antigua manifestación artística.